Taramundi

Enclavada entre prados y bosques, Taramundi ofrece una bella estampa

De un vistazo

Concejo de dilatada tradición artesanal y privilegiada naturaleza, es el lugar indicado para contemplar cómo funcionan los molinos y fraguas tradicionales. De aquí salen navajas y cuchillos que tienen fama en toda la geografía española.

A destacar

En el conjunto etnográfico de Os Teixois pude comprobarse en directo el funcionamiento de las ferrerias.

Cuenta con un mazo de origen romano, molino y rueda de afilar ofrece al visitante varias construcciones de pizarra, típicas de la zona.


En detalle

El nombre de Taramundi se ha convertido desde hace varios años en sinónimo de turismo rural de calidad. Este fue uno de los lugares pioneros en rehabilitar construcciones tradicionales y en recuperar trabajos artesanales que se hallaban en vías de extinción. De entre todos ellos, dan fama al concejo sus navajas y cuchillos, con mangos de madera, cuerno o metal primorosamente decorados.

La forja es una actividad que se realiza en Taramundi desde el siglo XVI, aprovechando la abundancia de mineral de hierro, madera y saltos de agua. Era la fuerza hidráulica la que accionaba los mazos con los que se trabajaba el metal y todavía se conservan algunos en uso, aunque sea con fines turísticos, como el de Aguillón o el de Teixois. En la propia capital del concejo se puede visitar los fines de semana y durante el verano el conjunto etnográfico de Mazonovo, que incluye un antiguo molino y una minicentral eléctrica.

Navajas fabricadas en Taramundi

A unos 4 kilómetros se encuentra otro conjunto etnográfico, el de Teixois, que además de mazo de origen romano, molino y rueda de afilar ofrece al visitante varias construcciones de pizarra, típicas de la zona. Otras ferrerías bien conservadas son las de Esquíos y Oura. Con este empuje a la artesanía y al medio rural, Taramundi ha hecho frente al grave problema que supone la pérdida de población en una comarca apartada como es esta.

El entorno natural de Taramundi invita al paseo sin prisas por los prados y bosquetes que rodean la localidad, ubicada en un altozano. No es este un lugar donde visitar iglesias o palacios, si bien el templo parroquial de San Martín conserva un interesante retablo barroco. Se trata más bien de apreciar el encanto del paisaje rural y de las construcciones ancestrales. Dos buenas rutas de senderismo para tal fin son la de los Ferreiros y la de los Molinos. La primera parte de Taramundi y se dirige hacia el oeste, atravesando bosques autóctonos y dejando atrás las aldeas de Garda, Vega de Zarza y Pardiñas, para luego retorna a su punto de inicio.

Los hórreos de esta zona guardan semajanzas con los de Galicia

La ruta de los Molinos arranca en Bres y llega hasta Teixo y Brataramundi, cruzando ríos, castañares, robledales y, como su nombre indica, antiguos molinos. Otros enclaves de elevado valor ecológico y recomendable visita son la carbayeda del Poro, la vega del río Cabreira y el arroyo Das Mestas. En cuanto a la gastronomía, es obligado citar el queso Carbayo, elaborado con leche de vaca cruda y de sabor algo picante. El pan y la sidra del concejo son igualmente artesanales y de excelente calidad.

El complejo etnográfico de Os Teixois, a cuatro kilómetros de Taramundi

Aprovechando la fuerza del agua

La fuerza del agua. Las ferrerías antaño tan comunes en la zona de Taramundi y Los Oscos aprovechaban la fuerza de los cursos de agua para accionar los mazos o martinetes, nombre que reciben las instalaciones dedicadas al trabajo artesanal del hierro.

En el conjunto etnográfico de Os Teixois pude comprobarse en directo el funcionamiento de estos ingenios, que constan de un cuerpo vertical que gira impulsado por el agua y de una pieza horizontal, que transmite esta energía al mango.

En su extremo está colocado un martillo de hierro, el porro, que golpea sobre el yunque, sobre el que se dispone la pieza que se quiera modelar. También el fuelle que aviva la fragua está accionado por la corriente fluvial.

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