Soto del Barco

De un vistazo

En pleno centro de la costa asturiana, el concejo de Soto del Barco se sitúa en la margen derecha de la ría que forma el Nalón en su desembocadura, a 10 minutos del aeropuerto de Asturias, y a media hora de Oviedo y Gijón. Bien comunicado tanto por ferrocarril, FEVE, como por carretera, no en vano es atravesado de este a oeste por la Autovía del Cantábrico.


En detalle

Su ubicación hace que, desde el punto de vista medioambiental, sea un lugar privilegiado. La naturaleza ha sido muy generosa con el Concejo; su costa, en la que destaca la playa de Los Quebrantos en San Juan de la Arena, que goza del distintivo de Bandera Azul, forma parte del Paisaje Protegido del tramo costero Cabo Busto-Luanco, así mismo la propia ría que baña su fachada marítima por el oeste, es Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), humedales, sistemas dunares y marismas se suceden a lo largo de su geografía.

El interior del Concejo ofrece también paisajes inolvidables y pueblos llenos de encanto (La Corrada, La Ferrería, Ranón y Riberas, son algunos de ellos, pero hay muchos más) por donde perderse en las rutas que lo atraviesan: la Ruta del Agua, la Ruta de los Marineros, la Ruta de la Sierra de Pulide, la Ruta de Los Veneros y la Ruta de Santa Eulalia.

Soto del Barco es también paso del Camino de Santiago de la Costa, esta importante ruta cultural lo atraviesa de Este a Oeste.

Patrimonio cultural

El patrimonio arquitectónico ofrece iglesias y capillas, edificios singulares (Rula y Fábrica Lis, en La Arena, ambos de principios de siglo XX), casas de indianos y palacios (el de los marqueses de Ferrera –cuya torre medieval data del S. XVI- en Ponte y el conocido como palacio de la Magdalena en Soto -mediados del S.XVIII-) se suceden por los diferentes pueblos. El Castillo de San Martín, ligado a los orígenes de la monarquía asturiana, al pie de la ría, constituye un espectáculo al ser contemplado desde el pequeño pueblo de El Castillo.

El patrimonio etnográfico no es menos interesante, hórreos y paneras centenarios jalonan cada rincón del concejo, al lado de la tradicional arquitectura popular que se disemina en cada pueblo.

Ocio

Hablar del Concejo de Soto del Barco es hablar de sus fiestas, de San Roque en Ranón, San Lorenzo en la Corrada, San Blas y Nuestra Señora en Riberas, San Martín en el Castillo, Santa Eulalia en Los Veneros, el Sagrado Corazón en Caseras, San Pedro y San Isidro en Soto o San Telmo y San Juan, con su magnífica procesión, en La Arena. De enero a septiembre, las tradiciones populares se dan cita en todos los rincones locales.

Visitar el Concejo de Soto del Barco es perderse por sus bares, sidrerías y restaurantes, en los que los paladares más exigentes nunca quedarán defraudados. Campo y mar definen muy bien el territorio, reflejándose en la gastronomía: buenas carnes, magníficos pescados y verduras, constituyen la base de su cocina, en la que la reina es la Angula, en cuyo honor se celebra un festival gastronómico en invierno, y no en vano en la ría se pesca la mejor angula del cantábrico que, año tras año, es subastada en la Rula de La Arena.

El Concejo de Soto del Barco es un lugar que hay que conocer, pasear, disfrutar y saborear tal como en épocas pasadas lo hicieron personajes tan ilustres como los poetas Rubén Darío, aún se conserva la casa donde veraneó en Riberas, y Ángel González, el pintor Joaquín Sorolla o el Premio Nobel de Literatura Seamus Heaney.

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