Riosa

Riosa

De un vistazo

Enclavado en el centro de la comunidad asturiana y perteneciente a los Valles Mineros, Riosa ofrece la posibilidad de tocar el cielo a través de las cumbres de la Sierra del Aramo, recorrer los valles con sus verdes praderías en las que pasta el ganado, pescar en sus ríos de aguas frías y cristalinas o conocer una parte del pasado gracias a las minas de Rioseco, una de las explotaciones mineras más antiguas de Europa.

Y, como no, podrás conocer el Olimpo del Ciclismo, L'Angliru, donde los ciclistas más arrojados pueden poner a prueba su capacidad de sufrimiento.

A destacar

Abril es el mes elegido por los hosteleros para celebrar unas Jornadas Gastronómicas de gran tradición en el concejo: las dedicadas a las setas.  En 2006 se cumple la XIX edición de un certamen que congrega, durante un fin de semana, a cientos de visitantes en el concejo.


En detalle

Historia

Su posición en la montaña central asturiana y la cuenca del Caudal ha determinado las características de este concejo a lo largo de la historia.

Concejo de Riosa

A pesar de que se han encontrado materiales líticos atribuibles a la cultura musteriense del paleolítico medio, hay que remontarse al neolítico y a las primeras etapas de la edad de los metales para encontrar datos y vestigios que indiquen una presencia humana continuada en el concejo. En particular, los de mayor valor corresponden a unas minas de cobre,  de la Edad de Bronce II. Todo un tesoro de la minería metalífera de la Península Ibérica que se halla en la vertiente este de la Sierra del Aramo, cerca de la aldea de Llamo.  En 1888 fue Van Straalen, un ingeniero de la fábrica de Mieres, quien de forma accidental descubrió la existencia de esta antigua explotación, de  aproximadamente 15.000 m3, distribuidos por una extensa red de galerías y pozos. El análisis de los vestigios encontrados –esqueletos humanos, mazos de piedra, teas, bateas de madera, crisoles, etc.- han permitido datar la explotación en torno al siglo II a.C.  La existencia de restos humanos hace suponer que tras las actividades extractivas el lugar tuvo usos funerarios.
Debido a la presencia de varios castros en el concejo, el de la Pera’l Colleu, en Rioseco, y el  pico Castiello, en El Collao, se cree que Riosa fue habitada por el pueblo prerrománico pésico.  En este último se encontró un ara romana  al parecer consagrada al dios indígena Reo Pecio Parameco. Las inscripciones de algunas lápidas y las influencias en la toponimia local muestran la activa participación romana en la zona.
Las primeras referencias escritas alusivas al concejo aparecen en el Altomedievo.  Por aquel entonces,  con fecha de 857,  hay noticia de la donación  del valle por parte de Ordoño I a San Salvador –aunque al parecer existen dudas bastante fundamentadas sobre la autenticidad de este documento- . Sea como fuere el valle aparece como un dominio feudal de la Iglesia de Oviedo, pertenencia que se mantuvo durante varios siglos.
A raíz de la desamortización de bienes eclesiásticos efectuada durante el reinado de Felipe II, y pese al interés de la capital asturiana por adquirir las tierras de Riosa, son los vecinos del lugar –con fecha de 17 de diciembre de 1579- los que finalmente compran este territorio. De esta forma  Riosa –a excepción de Llamo- se constituye en un concejo autónomo sometido a la jurisdicción ordinaria.
Se inició así una nueva etapa, con la localidad de Felguera como capital del concejo. No fue hasta mediados del s.XIX cuando soplaron nuevos aires para el concejo con el inicio de las explotaciones carboníferas. La necesidad de abastecer la fábrica de Armas instalada en Trubia provocó que en 1846 se comenzase a extraer la riqueza carbonífera del valle del río Llamo. Es Hulleras de Riosa quien lo hace inicialmente, hasta que más tarde la construcción del ferrocarril de la cuenca langreana  provocó que el carbón de Riosa dejase de ser rentable, lo que dejó al margen de las principales vías de distribución.
En 1880 Felguera deja de ser capital del concejo en favor de La Vega,  capitalidad que se ha mantenido hasta la actualidad.
Con la minería penetraron en el concejo las ideas revolucionarias propias del movimiento obrero. En 1933 el Partido Socialista gana las elecciones municipales, a pesar de la supremacía de la derecha a nivel nacional.
Riosa tuvo en la Revolución asturiana de octubre de 1934  una activa participación. El cuartel de la Guardia Civil fue tomado por los revolucionarios. Al año siguiente, sofocado el proyecto revolucionario y en un ambiente de dura represión se ejecutaron operaciones militares de tiro real en términos del concejo, dirigidas por el coronel Aranda en unión de los generales Franco, Fanjul, el ministro de la guerra Gil Robles y A. Velarde, gobernador civil de Asturias. Participaron más de 3000 hombres en dichas maniobras.

En las elecciones de febrero de 1936 los vecinos de Riosa apoyaron de forma rotunda al Frente Popular, una gran coalición de partidos de izquierda que agrupaba a republicanos y socialistas.  Los habitantes de este concejo se mantuvieron fieles a este bando durante la guerra civil, hasta que en octubre de 1937 cayó en manos nacionales todo el frente asturiano.
Riosa El municipio por ser un enclave republicano vivió una posguerra dura, marcada por una fuerte represión. Con la instauración de la dictadura franquista las cuencas mineras vivieron importantes cambios en todos los órdenes. Se intensificó la actividad minera, y en 1952 Ensidesa se hace con las concesiones de la Sociedad Hullera de Riosa. En la década de los sesenta se abre el pozo Monsacro,  en el límite entre Riosa y Morcín, cuyo desarrollo influirá notablemente en ambos concejos. En Riosa, la fisonomía del valle se verá alterada en gran medida por la construcción de los barrios obreros de L’Ará y Nijeres, formados por monótonos bloques de apariencia militar. En el año 1969, el pozo Monsacro pasa a manos de HUNOSA.
Las primeras elecciones democráticas, de junio del año 1977, dieron el gobierno municipal al Partido Socialista Obrero Español; que desde entonces lleva las riendas del Ayuntamiento.
La crisis de la minería en Asturias afectó al concejo de Riosa que no pudo evitar una continua pérdida de puestos de trabajo. A pesar de todo, actualmente se mantiene la actividad minera en el Pozo Monsacro y se prevé que en el futuro pueda seguir manteniendo cierta actividad siempre combinada con otras actividades como la ganadería –de gran tradición en el concejo-.
Una página importante de la historia de Riosa se ha escrito en relación al ciclismo. La inclusión del Angliru, puerto de la Sierra del Aramo de una dureza espectacular,  en varias ediciones de la Vuelta Ciclista a España –la primera en 1999-  han dado a conocer el nombre de Riosa a nivel no sólo nacional sino también internacional. El Angliru se ha convertido en el emblema de este municipio. En la ruta de ascenso destaca, de forma especial, la rampa de la Cueña Les Cabres, una pendiente con un 23,5% de inclinación. En cuanto se retiran las nieves de la Sierra son numerosos los ciclistas que acuden a este escenario natural para medirse con la montaña.
La declaración de la Sierra del Aramo como Espacio Protegido y la fama que ha adquirido el Angliru como escenario deportivo del ciclismo internacional, están propiciado también el despegue de iniciativas de turismo rural y de ocio en el concejo.

Minería

La minería del carbón ha sido y sigue siendo el principal motor económico en el concejo de Riosa. A mediados del siglo XIX es cuando comienza la explotación del paquete productivo situado entre los concejos de Riosa y Morcín, que llama la atención por la gran cantidad de material que se aprecia en el nivel de superficie.
Riosa En el año 1848 el General Elorza, formado en Bélgica y con gran experiencia en el sector de la metalurgia, realizó grandes mejoras en la fábrica de armas de Trubia, poniendo en práctica conocimientos adquiridos en otros países. El mineral extraído de las entrañas de Riosa poseía las características perfectas para los trabajos que se realizaban lo que hizo que la fábrica se hiciera con la concesión oficial del coto Riosa-Morcín, que comenzó a explotarse en Porció, su parte más occidental.
La explotación minera en Riosa tenía unos elementos a favor y otros en contra. A su favor estaba la mano de obra y la existencia de una escuela de práctica de minas en Mieres. En su contra: la inclinación del terreno donde estaba el yacimiento, la posición de las capas, la fragilidad del carbón obtenido y también la alta presencia de grisú. De todos estos inconvenientes el más importante fue lo abrupto del terreno y la distancia entre Riosa y Trubia. Según escritos de la época, en el año 1848, cinco carretas de bueyes salían de las minas de Riosa para suministrar carbón a la Fábrica de armas de Trubia. Estos carreteros partían de Porció y pasaban por Cobarriella, La Cruz, Cardeo, El Vallín, La Piñera, Peñerudes, Labarejos de Santo Adriano, Puerto, Caces para llegar a Trubia. Esta ruta de 15 kilómetros era recorrida en siete horas, a las que había que sumar otras siete horas de vuelta. El precio del porte estaba fijado en 20 pesetas pareja y arriero siempre que llevasen una carga mínima de treinta arrobas. Por cada arroba extra de peso se pagaban diez céntimos más.
Durante varios años los carreteros de Morcín se encargaban de transportar el carbón desde el punto de extracción hasta la fábrica, pero este sistema no era rentable. Fue entonces cuando el Estado, propietario de las minas, decidió sacarlas al mercado y en la quinta subasta celebrada en el año 1.884, se realizó la venta. De aquí en adelante la explotación vivió una constante inestabilidad marcada por la fluctuación del mercado de carbones.

Riosa-Minería

En el año 1.914 la Sociedad Hulleras de Riosa adquirió las minas en una subasta pública y comenzó a desarrollar una explotación que aumentó la producción. La inauguración del ferrocarril minero a La Pereda ayudó a la comercialización del carbón de Riosa en Asturias, gracias a lo cual el sector vivió una época de impulso que continuó en el año 1.952, cuando ENSIDESA se hizo con la explotación para suministrar carbón a su fábrica de Avilés, ya que los carbones de este coto son de buena calidad para la elaboración de cok siderúrgico. Con la inversión de 500 millones de las antiguas pesetas realizada por ENSIDESA y el Instituto Nacional de Industria, la producción diaria aumentó de 800 toneladas a 1.500.
En 1.969 las minas de Riosa se integraron en la Empresa Nacional Hulleras del Norte (HUNOSA) cuyo objetivo fue la unificación y modernización de las principales explotaciones mineras asturianas.

Tras 135 años de explotación, el Pozo Montsacro, produce 220.000 toneladas anuales y da trabajo a 345 personas, lo que lo convierte en uno de los principales núcleos mineros de Asturias que todavía cuenta con importantes reservas a baja profundidad.

Ganadería

La ganadería es, junto con la minería, uno de los recursos económicos del Concejo de Riosa. Desde la más remota antigüedad los pastos de las laderas de la Sierra del Aramo han dado de comer a miles de cabezas de ganado. La gran calidad de la hierba que crece en estas laderas hace que la carne del ganado criado en Riosa sea reconocida y demandada desde otras partes de la geografía asturiana.
Tras el invierno los ganaderos suben su ganado a puerto, donde permanece durante los meses de buen tiempo. Diseminadas por el cordal del Aramo existen varias cabañas y cuadras de gran interés etnográfico, que son utilizadas por los ganaderos para pasar alguna noche o para guarecer sus reses cuando es necesario.

Riosa-Ganadería

A finales de septiembre se celebra la Feria de Ganado Nuestra Señora del Rosario en el recinto de La Pomarada de La Vega.

Historias de dioses y hombres 

Se han escrito páginas y páginas acerca del Angliru y de todo lo que en él ha sucedido desde que la familia ciclista descubrió las pendientes que conducen al cielo. Desde siempre L´Angliru estuvo destinado a ser algo grande, lo único que faltaba era encontrar el momento apropiado para que todas las miradas se volviesen hacia él y descubriesen su personalidad. En el año 99, con la llegada de la Vuelta Ciclista a España, L´Angliru se convirtió en el coloso asturiano que consiguió que ciclistas consagrados en mil carreras echaran el pie a tierra. Desde ese momento se reinventaron unas cuantas metáforas. Lo que hasta la fecha se conocía como la subida a La Gamonal pasó a llamarse “L´Angliru, el Olimpo del Ciclismo”.
La Cueña Les Cabres, Cobayos y otros nombres habituales en la toponimia local pasaron a “formar parte de la leyenda del ciclismo nacional e internacional”, e incluso hubo quien situó el infierno a ras de asfalto.

L´Angliru tiene una pendiente máxima de 23,5% en La Cueña Les Cabres y una longitud de 12,5 kilómetros.

L'Angliru

Pero no sería justo hablar del Angliru y mencionar sólo las gestas ciclistas. Otros muchos deportistas han encontrado en la Sierra del Aramo un campo de entrenamiento a cielo abierto que combina a la perfección el nivel de esfuerzo con la belleza propia de un Paisaje Protegido. Senderismo, escalada, travesías con esquís y otros deportes de montaña han encontrado el escenario perfecto en L´Angliru.
Cinceladas a golpe de aire y agua las laderas del Aramo han sabido esperar serenas su momento y lo han encontrado de la manera más elegante posible: simplemente estando. Así son las cosas de los dioses, una aventura para los humanos que un buen día descubren que tienen el paraíso al alcance de su mano.

Ciclistas, esquiadores, montañeros, escaladores y un sinfín de deportistas han convertido el Aramo en su campo de entrenamiento al aire libre. La poca distancia que separa Riosa de la ciudad de Oviedo hace que cada vez más gente decida pasar sus ratos libres recorriendo los rincones de esta Sierra que se transforma con cada estación.
De todos los deportes que se practican en el Aramo el más significativo es el ciclismo. El hecho de que se convirtiese en final de etapa de la Vuelta Ciclista a España los años 99, 2000 y 2002, hizo que muchos ojos se volvieran hacia esta parte de la geografía asturiana con una mezcla de curiosidad y asombro. La dureza de la subida hizo que el Angliru fuese comparado con el Mortirolo o el Galibier. Gracias a este reclamo Riosa ha ido creciendo en aspiraciones y expectativas de ahí que se haya puesto en marcha un proyecto muy ambicioso: la construcción de un área turística y recreativa cuyo eje principal sea la bicicleta. El Parque Especial L´Angliru Base se construirá en el Pinar de Porció respetando en todo momento el equilibrio ecológico y con un impacto medioambiental muy bajo.
El edificio de recepción será el corazón del complejo, en él residirá la gestión de todo el equipamiento turístico-recreativo. Además de tener oficina de turismo, cafetería, restaurante, salón de reuniones y exposiciones, habitaciones para turismo rural y las instalaciones de servicios, el eje principal de este complejo será el ciclismo y la bicicleta. Aquí se instalará un local comercial vinculado a la bicicleta y se facilitará su alquiler y el acceso al Aula Ciclista. Entre otras muchas cosas el gran atractivo del Aula será la simulación virtual de la subida al L´Angliru.
En la zona exterior se acotará una zona para aparatos BTT que estará perfectamente equipada y en que la sólo se permitirá circular a este tipo de vehículos.
La puesta en marcha de este proyecto supone para Riosa una apuesta por la promoción y la dinamización de L´Angliru, respetando siempre el entorno y el gran valor ecológico y paisajístico que posee el Concejo de Riosa. 

Rutas de montaña

Riosa alcanzó el reconocimiento internacional gracias al ciclismo, a la subida al mítico Angliru, pero esta cima, temida y respetada  por todos los ciclistas, es también el punto de partida de múltiples rutas de montaña de gran belleza, donde el senderismo, la escalada y la aventura se dan la mano para completar un escenario montañero de primerísima calidad.

Riosa

A él acuden montañeros de todo tipo para practicar su deporte favorito, y también himalayistas asturianos que eligen las cumbres del Aramo para entrenarse y para ponerse a punto ante sus expediciones a los ochomiles.

Es de destacar las condiciones de estas cumbres en invierno, donde el montañero se puede encontrar con hielo, que exige llevar piolet y crampones, y también con espesores de nieve que permiten practicar el esquí de fondo, constituyendo un verdadero reto realizar con esquís la ruta que siguen los ciclistas.

La  montaña riosana es un auténtico paraíso para la práctica del montañismo, ya que abarca desde las rutas más sencillas para principiantes hasta las más exigentes para montañeros con experiencia.

Riosa

Paisaje Protegido de la SIERRA DEL ARAMO

Tierra y agua. Estos son, sin lugar a duda, los dos elementos de los que debemos hablar si nos referimos a la Sierra del Aramo. Existen algunas leyendas que hablan del Aramo como el lugar donde varó, tras el diluvio universal, el arca de Noé. También hay otras que lo relacionan con Aram, el quinto hijo de Sem, nieto de Noé. Sea como sea, la realidad es que la Sierra del Aramo es un lugar para preservar. Por ello el Principado de Asturias lo ha incluido dentro de la Red de Paisajes Protegidos.
En la Sierra del Aramo, La Gamonal, El Barriscal y el Gamoniteiro vigilan desde sus cumbres  (todas ellas superiores a los 1.700 metros) los valles y las formaciones rocosas que se extienden a sus pies en los que, desde hace muchos años, convive el ganado con los lobos, las liebres de piornal, los armiños, los jabalís o los corzos. Sobre las cumbres es habitual que sobrevuelen busardos ratoneros, cernícalos, buitres, águilas ratoneras y algún alimoche. Al rico entorno natural también hay que sumar la presencia de numerosos restos arqueológicos que hacen todavía más interesante la visita a este cordal calizo de 20 kilómetros de longitud y siete kilómetros de anchura.

Riosa

El agua en Riosa es el elemento dominante. Son muchos los ríos y arroyos que surcan esta tierra dotándola de bellos rincones como el río Grandiella que nace en Fuente Xonceo, el Llamo, que nace en los Ojos del Río, el río de La Juncar, cuyo nacimiento se encuentra en el Valle de Las Llanas, o el río Code que nace en el Manantial de Arrojines. En todos ellos no sólo se puede disfrutar de la naturaleza en estado puro, sino que también permiten la práctica de pesca deportiva.
En Riosa existe un coto de pesca sin muerte para dos cañas dependiente de la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias. En este coto está permitido pescar todos los días de la semana menos los jueves, por lo que es habitual ver a pescadores vadear el río en búsqueda de una buena captura.

Espeleología

Riosa

Riosa oculta bajo tierra un universo sólo reservado para los más aventureros. Los pastos verdes y las agrestes cumbres se transforman bajo tierra en profundas y oscuras galerías que han levantado su historia en base a leyendas contadas por los más viejos del lugar. Según dice la leyenda, sobre el Muñón de Lena, en el año 711 o tal vez en el 712, tuvo una batalla entre el capitán Agripio y el sarraceno Omar Ben Absili apodado “El Cruel”. Este último, antes de ser derrotado, ocultó un tesoro en la Cueva de Gancios, en Muñón de Espines o Espines de Foz, y lo dejó custodiado por una serpiente y un gigante de piedra que mantenía en alto una maza de oro. Si alguien osara profanar este escondite y hacerse con el tesoro, la maza del gigante caería sobre él, o sería atacado por la serpiente.

Arqueología

Numerosas sociedades han dejado huellas de su paso en el Concejo de Riosa. Aunque no todos los yacimientos están excavados o en buen estado de conservación, la Carta Arqueológica del Concejo de Riosa, elaborada por Gema Adán en el año 1995, recoge todos los enclaves de este municipio. Castros, túmulos, petroglifos, capillas, ermitas, iglesias, necrópolis, torres o casas solariegas.

Riosa

Minas de cobre de Rioseco

A 1.300 metros de altitud, muy cerca de Llamo se encuentran las minas prehistóricas de Rioseco. Este yacimiento es el centro de atención de muchos investigadores, que lo han considerado uno de los más antiguos e importantes de Europa. De hecho, recientes estudios realizados por la Universidad de Upsala, en Suecia, revelan que la actividad de estas minas de cobre comenzó hace 4.500 años y se prolongó durante un millar de años.

El descubrimiento lo realizó en el año 1.888 el ingeniero belga Alejandro Van Straalen, que trabajaba en las minas de mercurio de Soterraña.

Artesanía

Desde la más remota antigüedad la artesanía ha sido la fórmula utilizada como expresión del espíritu creativo. Los objetos obtenidos, bien para uso cotidiano, para el adorno personal o el intercambio, han sido siempre valorados y admirados como piezas únicas. Cuando el viajero llega a una región lo primero que desea hacer es acercarse a la cultura del lugar a través de sus señas de identidad. A la larga lista de reclamos, ya incorporados de manera natural en los recorridos turísticos, hay que sumar la artesanía como un ingrediente fundamental para viajar en el tiempo y conocer el pasado y el presente del lugar que se visita.

En Riosa la artesanía es un arte que se ha mantenido gracias a la iniciativa de personas que ocupan su tiempo libre en la revitalización de los antiguos oficios. Cuero, madera, bolillos o piedra son algunos de los materiales que se trabajan en pequeños “talleres” improvisados de los que salen auténticas obras de arte.

Fiestas de Nuestra Señora del Rosario

Coincidiendo con el primer domingo de octubre, Riosa celebra sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario.
Todos los años la fiesta comienza con la celebración de la Feria del Ganado Nuestra Señora del Rosario en el recinto de La Pomarada de La Vega. Esta Feria, cuya celebración se remonta al año 1.917, está reconocida como una de las más importantes ferias de ganado por ser una de las que más y mejores premios reparte en Asturias. Los ganaderos no sólo participan con el ánimo de conseguir alguno de los premios en metálico, sino también con intención de comprar o vender alguna res.
Este mismo día se celebra un festival de tonada y la noche continúa con la primera gran verbena. Hasta el lunes siguiente se suceden las celebraciones, todas ellas marcadas por las tradiciones típicas asturianas como la puya del ramo, que consiste en el sorteo, en la plaza del Ayuntamiento, de un “ramu” elaborado con productos de la gastronomía de la zona, o el reparto de la botella y el bollu preñao. El punto y final a las fiestas patronales de Riosa lo pone una gran traca de fuegos artificiales que ya se ha establecido como tradición.

Jornadas Gastronómicas de las Setas

Abril es el mes elegido por los hosteleros para celebrar unas Jornadas Gastronómicas de gran tradición en el concejo: las dedicadas a las setas.  En 2006 se cumple la XIX edición de un certamen que congrega, durante un fin de semana, a cientos de visitantes en el concejo.

Recomendamos