Ribadesella

Una panorámica desde el puerto de la orilla izquierda de la ría.

De un vistazo

Esta villa marinera congrega un nutrido turismo veraniego, que aprovecha sus magníficas playas y la belleza que exhibe el litoral. La cueva de Tito Bustillo, importante santuario de arte paleolítico, es el otro foco de atracción de la localidad.

A destacar

Mezcla de fiesta y competición deportiva, el Descenso Internacional del Sella es una importante prueba de piragüismo que parte de Arriondas y tiene su meta bajo el puente de la ría.


En detalle

La sierra del Sueve, el río Sella y el mar Cantábrico son los tres elementos que definen el paisaje de esta villa, nacida en el siglo XIII y posteriormente protegida por los Reyes Católicos, que la eximieron de obligaciones con los señores feudales, un privilegio también concedido a Llanes, Tineo y Cangas del Narcea.

Prosperó desde entonces como puerto pesquero y ballenero, limitándose su expansión a la orilla derecha de la ría, hasta que en el siglo XIX un puente permitió salvar el curso fluvial. La parte esencial del casco antiguo de Ribadesella data de los siglos XVII y XVIII, aunque la construcción más singular de la localidad, el palacio de Cutre, fue erigido en fechas aún más tempranas, durante el XVI. Hoy está ocupado por las dependencias del Ayuntamiento. Además de varias casonas blasonadas, es reseñable la casa natal del pintor impresionista Darío de Regoyos, edificada en el siglo XVIII.

Mucho más moderna, de principios del siglo XX, es la iglesia de Santa Magdalena, que en su interior está decorada con unas destacadas pinturas al fresco de los hermanos Uría-Aza.

Las mejores vistas

El Cantábrico, visto desde los acantilados de El Corvero.

Desde los acantilados de El Corvero, en la parte más elevada de Ribadesella, se tienen excelentes vistas de la villa, el Cantábrico, la sierra del Sueve e incluso los Picos de Europa. Allí está emplazada la ermita de la Virgen de la Guía y es un buen lugar para observar el trasiego de embarcaciones en el puerto.

También se divisa el conjunto de palacetes modernistas que ocupan la orilla izquierda de la ría, a lo largo de la extensa playa de Santa Marina. Se trata de una colonia de veraneo surgida a principios del siglo XX, varias de cuyas mansiones se han convertido hoy en hoteles. La casa de la marquesa de Argüelles, Villa Rosario y la conocida como Casa Verde son tres de las mansiones más destacadas de esta zona residencial.

El turismo, de gran importancia para la economía local, convierte a Ribadesella en una localidad muy animada durante la Semana Santa y los meses veraniegos. Se llenan los bares y sidrerías, así como las tiendas de objetos navales y de alimentos tradicionales asturianos. Los miércoles hay un mercado en el que se pueden adquirir productos agrícolas y artesanales. En Semana Santa se celebra en la playa de Santa Marina una original carrera de caballos.

Un bullicioso descenso fluvial

Descenso del rio Sella

Mezcla de fiesta y competición deportiva, el Descenso Internacional del Sella es una importante prueba de piragüismo que parte de Arriondas y tiene su meta bajo el puente de la ría.

Se celebra el primer sábado de agosto y en ella participan tanto piragüistas profesionales de todo el mundo como aficionados, que se toman el descenso de forma más relajada y festiva.

Otros muchas personas siguen la carrera desde sus vehículos o como pasajeros del ferrocarril que marcha paralelo al cauce. La jornada termina en Ribadesella con bailes tradicionales. El Descenso del Sella es una fiesta declarada de interés turístico

La playa de Vega, en las proximidades de Ribadesella, es un extenso arenal de acceso peatonal, en el que se practica el nudismo.

Tito Bustillo, santuario paleolítico

La cueva de Tito Bustillo alberga uno de los más importantes yacimientos de pinturas rupestres paleolíticas de la Península Ibérica. Situada en el macizo kárstico de Ardines, en la orilla izquierda del río Sella, la caverna tenía dos entradas, pero una de ellas quedó bloqueada por un desprendimiento hace miles de años. Los autores de los grabados y pinturas de Tito Bustillo representaron a los animales que les servían de sustento, entre ellos caballos, uros, renos, ciervos y bisontes.

Su repertorio también incluía signos de diversas formas, manos y vulvas. Lo que hoy valoramos como una notable expresión artística era sin duda mucho más y guardaba relación con las creencias espirituales de estas comunidades de cazadores-recolectores, que rendían culto a la naturaleza y a la fertilidad, de las que dependían para sobrevivir.

En La Cuevona, una impresionante caverna situada junto a la de Tito Bustillo, puede contemplarse un montaje audiovisual que explica las claves del arte paleolítico.

Pinturas en el interior de la cueva de Tito Bustillo

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