Puerto de Vega

Una vista del puerto de la villa, que aún mantiene actividad pesquera

De un vistazo

El verano transforma a Puerto de Vega en una de las villas más animadas del occidente asturiano. Además de por sus atractivos turísticos, la población es famosa por ser el lugar donde falleció, en 1881, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos.

A destacar

Las inmediaciones del municipio ofrecen al visitante excelentes playas.

Las mejores son las de Frejulje, un arenal de casi un kilómetro de longitud, y la de Fabal, de proporciones mucho menores, pero situada en un entorno natural de gran belleza, entre pinares y acantilados.


En detalle

Localidad de pasado marinero y presente turístico, Puerto de Vega guarda una especial relación con la historia por ser el lugar donde murió Gaspar Melchor de Jovellanos. Tal suceso acaeció el 27 de noviembre 1811, después de que el insigne escritor y político ilustrado arribara a la villa escapando de la invasión napoleónica. Falleció en una casona del siglo XVII, situada en la calle que posteriormente tomaría su nombre. Puerto de Vega rememora tal fecha con un busto suyo emplazado en el promontorio que domina la población, junto a la ermita de la Atalaya. Otro personaje de trascendencia histórica ligado a Puerto de Vega es el político Juan Pérez Villamil, nacido en tal lugar el año 1754. Fue él quien redactó la proclama hecha pública por el alcalde de Móstoles en mayo de 1808, después de que el pueblo de Madrid se alzara en armas contra las tropas de Napoleón.

Este documento se convertiría en la primera declaración oficial de guerra contra los franceses dictada en todo el país. La casa de Villamil, que fue además consejero de Estado y presidente de la Real Academia de Historia, está situada cerca de la iglesia de Santa Marina, señalada edificación del siglo XVII que guarda en su interior varios retablos barrocos. Frente a la vivienda hay una escultura de otro hijo de la localidad, Álvaro Navia Osorio, marqués de Santa Cruz de Marcenado, diplomático y estratega de renombre que vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII.

Detalle de una de las viviendas con mirador que pueden contemplarse en Puerto de Vega

Depredaciones corsarias

Esta zona de la costa asturiana sufrió durante los siglos XVI y XVII las incursiones de los corsarios ingleses y franceses. En el muelle de Puerto de Vega se conserva una gran piedra con una inscripción que recuerda cómo sus habitantes rechazaron en 1586 un ataque de estos depredadores del mar. Otro tipo de tradiciones populares, estas menos belicosas, pueden contemplarse en el Museo Etnográfico. Dejando a un lado la historia, las inmediaciones del municipio ofrecen al visitante excelentes playas. Las mejores son las de Frejulfe, un arenal de casi un kilómetro de longitud, y la de Fabal, de proporciones mucho menores, pero situada en un entorno natural de gran belleza, entre pinares y acantilados.

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