Cangas de Onís

La estatua de Don Pelayo, con la iglesia de La Asunción a sus espaldas.

De un vistazo

Esta fue la primera capital del reino asturiano fundado por Don Pelayo, el vencedor de Covadonga, allá por el año 722. Unas décadas después, el rey Silo trasladó la corte a Pravia, aunque sería finalmente Oviedo quien se hiciese con la capitalidad.

A destacar

El palacio Dago alberga un centro de recepción de del Parque Nacional, que ofrece información sobre la naturaleza del espacio protegido y las mejores rutas para conocerlo.

 


En detalle

Antes de eso, el territorio había estado sujeto a la dominación romana, época de la que se conservan lápidas funerarias y votivas, así como vestigios de poblados fortificados y calzadas. Pero la presencia humana era muy anterior y una prueba de ello son los grabados y pinturas rupestres paleolíticos de la cueva del Buxu, a cinco kilómetros de Cangas de Onís, y el dolmen neolítico que existe en el interior de la capilla de Santa Cruz.

La imagen más emblemática de Cangas es la de su puente medieval sobre el río Sella, construido entre los siglos XIV y XV, seguramente a partir de otro de origen romano. De él cuelga una Cruz de la Victoria, símbolo de la monarquía astur y del actual Principado. Popularmente, esta obra de ingeniería es conocida como el puente romano.

El trazado urbano de la población se organiza en torno a la avenida de Covadonga, su calle principal. En ella están situados el edificio del Ayuntamiento, de finales del XIX, y el palacio Dago, erigido durante el siglo XX. Aún más interesante es el palacio de Cortés, del siglo XVII, emplazado en la plaza del Mercado, mezcla de elementos renacentistas y barrocos.

Cangas de Onís es una buena base de operaciones para realizar visitas a los Picos de Europa. De hecho el palacio Dago alberga un centro de recepción de del Parque Nacional, que ofrece información sobre la naturaleza del espacio protegido y las mejores rutas para conocerlo.

En las inmediaciones de la localidad hay varios lugares de recomendable visita, entre ellos la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, próxima a Corao, donde estuvieron enterrados Don Pelayo y su esposa antes de ser trasladados a Covandonga. Más relevante desde el punto de vista artístico es el monasterio de San Pedro de Villanueva, situado en la carretera que conduce hacia Arriondas. Aunque data de los siglos XVII y XVIII, conserva numerosos elementos románicos.

El ‘puente romano’ de Cangas data en realidad de la Edad Media.

El dolmen de Santa Cruz

El viajero que entre en la capilla de Santa Cruz, a las afueras de Cangas, quedará sorprendido por los restos del dolmen neolítico que se conservan en la cripta interior del templo. Este enterramiento prehistórico fue construido en torno al año 3.000 antes de Cristo y de su estructura perdura la cámara sepulcral. Aún pueden apreciarse en la piedra pinturas rojas y grabados en zigzag. El hijo de Pelayo, Favila, ordenó erigir aquí una capilla en el año 737, sobre la que se edificaría otra ya en el siglo XVII. La que existe hoy es una reconstrucción posterior a la Guerra Civil.

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