Muniellos

El río Tabliza o Muniellos, uno de los cursos de agua de la reserva

De un vistazo

Adentrarse por los senderos que recorren esta selva de robles es una experiencia mágica, que nos pone en contacto con la naturaleza más virgen de Asturias. Visitar esta Reserva Integral es un privilegio para cualquier amante de la vida salvaje.

A destacar

Un máximo de veinte personas puede visitar cada día Muniellos, tras haber reservado plaza en la Consejería de Medio Ambiente o en la página web del Principado.

Si por algún motivo no acudes el día elegido, tendrás que esperar hasta el próximo año para recuperar el derecho a hacerlo.


En detalle

Repartido entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, el robledal de Muniellos es una de las formaciones boscosas autóctonas mejor conservadas de toda Europa. Se trata de una selva casi virgen dominada por los robles albar y rebollo, en la que también aparecen, dependiendo de la altitud y la proximidad de los ríos, hayas, abedules, tejos, fresnos, avellanos y acebos, entre otras especies. Bajo el dosel arbóreo prospera un sotobosque de helechos, arándanos, zarzas, brezos... Es reseñable la abundancia de líquenes, signo de la total ausencia de contaminación atmosférica.

Estos montes, delimitados por valles fluviales estrechos y profundos, son un lugar de gran importancia para el oso pardo, el lobo, el rebeco y el urogallo, que tiene aquí su población europea más occidental. En los troncos de los robles anidan los escasos picos menor y mediano, dos pájaros carpinteros que solo aparecen en bosques maduros. Tienen notable presencia rapaces como el ratonero, el azor o el gavilán, reemplazadas en las horas nocturnas por cárabos, mochuelos o autillos.

Brezo en flor

Los ríos que atraviesan la reserva, de los cuales el principal es el Muniellos o Tablizas, tributario del Narcea, son el hábitat de la nutria y el raro desmán ibérico. El único pez existente es la trucha común, un signo evidente del aislamiento de estas cuencas fluviales. Los que sí prosperan en los arroyos y lagunas son los anfibios. En primavera es fácil observar a alguna víbora de Seoane, un endemismo de la Cordillera Cantábrica, desperezándose al sol tras el prolongado letargo invernal. Mucho más esquivos son los pequeños carnívoros forestales como la marta, el armiño, la gineta o el tejón. Hay que citar por último a las poblaciones de murciélagos, representados por quince especies. Desde 1982, el bosque de Muniellos es Reserva Natural Integral, la máxima figura de protección de cuantas existen en la legislación ambiental española. Las únicas actividades permitidas son la investigación y la educación ambiental. No pueden visitar la reserva más de veinte personas al día, pero fuera de las estaciones más concurridas, el verano y el otoño, es fácil convertirse en el único ser humano presente en estos parajes.

En los meses otoñales, el robledal de Muniellos ofrece una variedad cromática de enorme bellezaLa Unesco también ha reconocido el valor ecológico de este robledal, el mayor de Europa, y lo ha declarado Reserva de la Biosfera. El principal acceso a Muniellos es la carretera regional AS-15, que se abandona en Ventanueva para tomar la comarcal AS-211. A unos cinco kilómetros, en la localidad de Moal, parte un camino que conduce hasta Tablizas, donde está situado el centro de recepción. Este es el mejor lugar para informarnos sobre las rutas adecuadas para conocer la reserva y sobre el tiempo que nos llevará completar cada una. Conviene no demorarse en la hora de llegada, porque en caso contrario nos faltarán horas, dado que los recorridos son bastante fatigosos.

Cortinos contra los osos

Cortinos contra los osos

Los habitantes de estas tierras tuvieron que aguzar el ingenio para defender sus colmenas del apetito de los osos. Producto de esa coexistencia ancestral, a veces problemática, entre el hombre y el plantígrado son los cortinos. Se trata de muros circulares de piedra, de unos dos metros de altura y sin cubierta, que rodean los panales. Las piedras de la parte superior sobresalen de la vertical del muro, lo que complica aún más cualquier intento de trepar por él. Normalmente, los cortinos carecen de entrada y si la tienen es estrecha y está por encima del nivel del suelo. En cualquiera de los dos casos, el acceso se realiza con una escalera. Muy poco antes de llegar a Tablizas hay un cortino o cortí muy bien conservado, llamado del Camí, situado junto a una agradable fuente en la que es recomendable hacer una parada antes de entrar en la reserva.

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