Mieres

Panorámica de Mieres captada desde el sur de la localidad.

De un vistazo

Localidad con una dilatada tradición industrial, Mieres ha experimentado sucesivos procesos de reconversión que han reducido la importancia de este sector , que pese a todo continúa siendo el principal motor económico del concejo.

A destacar

La romería de Los Mártires, una jira ancestral a la ermita de San Cosme y San Damián en el bello valle de Cuna Cenera (27 de septiembre), y que es desde hace muchos años fiesta de interés turístico nacional.


En detalle

Forma, junto a la vecina Langreo, el binomio de localidades industriales por excelencia del Principado, aunque la reconversión haya reducido notablemente la presencia del sector. Muchas de las antiguas explotaciones mineras e instalaciones siderúrgicas se han convertido hoy en lugares de interés turístico, donde se puede comprobar cómo vivían sus trabajadores y en qué consistían sus quehaceres. Bocaminas, escombreras, chimeneas y vías de ferrocarril fuera de uso forman parte del patrimonio industrial de este concejo, hoy recuperado de forma pionera en España.

Extendida a orillas del río Caudal, que nace de la confluencia del Lena y el Aller, la población de Mieres cobró importancia desde mediados del siglo XIX, cuando comenzó a producir acero de forma industrial.

Antes de eso había sido una localidad fundamentalmente agrícola y ganadera, que durante la Edad Media sirvió de lugar de descanso a los peregrinos que desde León se dirigían a San Salvador de Oviedo.

En el concejo hay vestigios de castros neolíticos, cuyos habitantes ya explotaron los abundantes yacimientos de hierro de la zona. En Ujo también se han encontrado lápidas romanas, algunas de tipo funerario y otras dedicadas a diferentes dioses. Este pueblo también conserva una interesante iglesia románica del siglo XII, Santa Eulalia, que pese a haber sido ampliamente reformada todavía presenta elementos originales. En Valdecuna se alza el palacio Valletu, del siglo XVII.

El santuario de los Mártires, en Valdecuna

Antiguos trenes mineros

Como ya hemos comentado, lo que distingue a Mieres es su rico patrimonio industrial. En sus alrededores se localizan el Pozu Espinos o las trincheras excavadas para que circulasen los antiguos ferrocarriles mineros, entre ellas la que comunica la Fábrica de Mieres con la mina Baltasara. Su recorrido está jalonado por las minas ya clausuradas de Carmona, el Peñón, Tres Amigos y Pozo Polio. Desde los años sesenta, cuando superaba los 70.000 habitantes, Mieres ha ido perdiendo población a consecuencia de los sucesivos procesos de reconversión industrial, aunque la minería y la siderurgia continúan siendo el motor económico del concejo.

Mieres vive en los últimos meses una etapa importante de expansión urbanística y de mejora y modernización de sus servicios. Tras una época difícil, marcada por la reconversión de los sectores que hasta ahora había sido referenciales en su historia, la minería y la industria, Mieres ha despertado en el siglo XXI con el desarrollo de destacados proyectos urbanos en la zona centro y sur de la ciudad, como La Mayacina (con 808 viviendas públicas diseñadas por arquitectos participantes en un concurso internacional de ideas y más de 6 equipamientos ciudadanos en el corazón de la ciudad), el Centro Comercial y de Ocio de Caudalia, o el Campus Universitario de Barredo, que es ya uno de los símbolos más importantes del cambio, al asentarse la parcelaba de uno de los pozos españoles más emblemáticas en cuanto del movimiento obrero de las comarcas mineras.

Mieres, que también ha incorporado recientemente nuevos equipamientos, como la estación de Autobuses o la Casa de la Música (con Escuela y Conservatorio), ha reforzado así su papel como capital servicios del área metropolitana sur del Principado, denominada la Montaña Central del Principado, con un núcleo urbano en expansión '“ prueba de ello son las obras del nuevo Hospital comarcal en la Vega de Santullano- muy bien comunicado con Oviedo, Gijón y La Meseta, a través de las autovías centrales asturianas (A-66 y AS-1), y que convierten a este municipio en la llave de las comunicaciones interiores de nuestra comunidad autónoma. Esta estratégica ubicación, junto con las importantes inversiones llevadas a cabo, ha posibilitado la localización de diversos proyectos de trascendencia internacional o nacional, como la Fundación Asturiana de la Energía, el Centro Europeo de Inteligencia Artificial, el Centro de Formación Profesional e Integral de la Carne, el Centro Comercial y de Ocio de Caudalia, o las nuevas líneas de producción de multinacionales como Thyssen, Rioglass, Plansee, Curvet, Iduovo, Astersa, que sitúan a Mieres a la vanguardia en cuanto a actividad de investigación, empresaria o de servicios al ciudadano.

Portada de la iglesia de Santa Eulalia de Ujo, de origen románico.

Pero sin duda alguna, uno de los rasgos más característicos de Mieres es su animación en las calles y su potente oferta festiva y hostelera. Con un reconocido ambiente de terrazas, la movida en esta villa que es universitaria desde hace más de 150 años, se articula en torno a cuatro enclaves urbanos distinguidos, como son la zona de vinos que se mueve entre la Casa de la Cultura y los entornos del Mercado de la Plaza de Abastos y el Liceo Mierense, la de copas de la calle La Vega y el barrio fundacional de La Villa, la más colorista del parque Jovellanos y especialmente, la castiza plaza de Requejo, uno de los templos de referencia de la sidra y la tonada en Asturias.

Y a lo largo del año son variados los acontecimientos que permiten vivir ese fuerte movimiento social de Mieres. Las patronales de San Xuan (con grandes conciertos nacionales alrededor de la fiesta y tradiciones que rodean al 24 de junio), la Folixa na primavera, concebido con el gran festival de músicas celtas del Arco Atlántico (mediados de abril) y la romería de Los Mártires, una jira ancestral a la ermita de San Cosme y San Damián en el bello valle de Cuna y Cenera (27 de septiembre), y que es desde hace muchos años fiesta de interés turístico nacional, son citas inexcusables para los mierenses y para miles de asturianos que se acercan a esta ciudad hospitalaria, asentada a la ribera del río Caudal en una clásica parada y fonda jovellanista, favorecida por la Ruta de la Plata y el Camino de Santiago.

En esta última etapa, Mieres ha sabido poner en marcha nuevas actividades: la fiesta cultural de la minería (Santa Barbara, 4 de diciembre), las Jornadas internacionales de Montaña (en enero), el Certamen de Cortometrajes; el festival de tapas Mieres de pinchu (noviembre), las Jornadas Gastronómicas del Pitu de Caleya, en Ujo; las del Monte La Teyerona; la Feria Astur-Galaica y el encuentro de encajeras de bolillos (ambas en marzo); las fiestas del Cristo de Turón, las fiestas y mercado de Villabazal, la Noche Celta de Baíña; el Tren de Madera el 8 de septiembre; el Mercau de Cenera; el Certamen Nacional Mieres de Poesía; la Feria de Navidad y Artesanía o la FIMI, el gran escaparate comercial, industrial y de ocio de la comarca, que se celebra al final de cada primavera en el nuevo Recinto ferial de Santulano; y algunas actividades promovidas por la Unión de Comerciantes como: las Jornadas de la Tortilla (en mayo), las ferias del stock o el Mieres de Boda; son algunas de las más destacadas. Y por supuesto, también existe un Mieres por descubrir, el de sus rutas de senderismo y BTT; el de sus paisajes en los valles interiores de Turón, Cuna y Cenera o la Güeria de San Juan, salpicados por un rico y valioso patrimonio etnográfico, y sobre todo de arqueología industrial, que juegan, vertebrados por largas sendas verdes, una doble función, como pulmón verde del concejo.

El poblado de Bustiello, en Santa Cruz.

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