Luarca

El puerto de Luarca conserva buena parte de su actividad pesquera

De un vistazo

Sus habitantes persiguieron ballenas y rechazaron ataques corsarios. También se dedicaron al comercio con América y, en las tierras del interior del concejo, a la ganadería vaqueira. Luarca llegó a ser la cuarta ciudad más poblada del Principado.

A destacar

Tradición pesquera y ballenera en Luarca, la villa donde nació el Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa.

Hacia el interior se pueden visitar varias brañas vaqueiras, muestra de la dilatada actividad de estos ganaderos trashumantes, que antaño constituyeron un sector social marginado.


En detalle

Los ríos Barayo y Cabo delimitan por la costa el concejo de Valdés, que por el interior se adentra hasta el límite con Tineo y Villayón. Luarca, su capital, es una villa marinera de origen medieval, a quien Alfonso X concedió la Carta Puebla y el derecho a importar sal. Entre los siglos XVI y XVIII fue un importante bastión fortificado en la costa cantábrica, y sus baterías repelieron numerosos ataques corsarios. En 1747, dieciséis navíos ingleses que perseguían al virrey de México fueron puestos en fuga por el fuego de artillería hecho desde la villa, encontrando refugio en su puerto el ilustre representante del monarca. Además de a corsarios, los naturales de Luarca también perseguían desde la Edad Media las ballenas, antaño tan abundantes en estas aguas y hoy prácticamente ausentes.

Los cetáceos eran el centro de la boyante industria pesquera de la villa, que tras su desaparición hubo de buscar otras presas. También el comercio era importante y en el siglo XVII la villa se había convertido en el cuarto núcleo urbano del Principado. Las relaciones con América fueron intensas desde entonces, tanto en bienes materiales como en personas, que cruzaron el Atlántico en busca de fortuna. Algunos retornaron enriquecidos y construyeron las tradicionales casas de indiano.

Mesa de Mareantes

La tradición marinera salta a la vista en los barrios de La Pescadería, La Carril y el Carnaval, los más antiguos, que componen un anfiteatro en torno a la desembocadura del río Negro, rodeando el puerto.

En El Cambaral puede visitarse la Mesa de Mareantes, donde antiguamente tomaba sus decisiones el Gremio de Pescadores. Hacia el interior, sobre ambas márgenes del río, está emplazada la Luarca burguesa, nacida en el siglo XIX al calor del comercio. Aquí hay numerosos palacetes, entre ellos el que perteneció al Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa, oriundo de la villa. Amén de la arquitectura popular, entre los edificios más destacados de Luarca figuran el palacio de los Marqueses de Ferrara, cuyas partes más antiguas datan del siglo XV, y la casa de los Marqueses de Gamoneda, adornada por un monumental blasón del siglo XVII.

En el alto que domina la villa se alza la ermita de La Atalaya, junto al lugar antaño ocupado por la torre vigía desde la que los balleneros oteaban a sus presas. Ahora el lugar está ocupado por esta capilla, el cementerio y el faro. Desde aquí se obtiene una de las mejores panorámicas de todo el conjunto urbano.

Festival vaqueiro

Como es habitual en la comarca, los paisajes del concejo de Valdés oscilan entre el mar, los valles y la montaña. En la costa son muy recomendables las playas de Otur y Cadavedo, ambas en un entorno bastante natural de dunas, prados, bosques y acantilados.

El valle de Paredes ofrece un conjunto de pueblos y aldeas que conservan tradiciones y oficios artesanales. Son singulares los hórreos unidos a las casas mediante arcos, que pueden contemplarse en Brieves, dentro de la parroquia de Trevias.

Entre las muchas brañas de Valdés (Silvamayor, Lendepeña o Busmarzo), es especialmente conocida la de Aristébano, donde el último domingo de julio de cada año se celebra el festival Vaqueiro y de la Vaqueirada.

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