Covadonga

La Cueva Santa, lugar donde se rinde culto a la Virgen.

De un vistazo

Entre estas montañas se libró una de las batallas más legendarios de la Historia de España, la que enfrentó a las huestes de Don Pelayo con con las tropas invasoras musulmanas. Antes de eso ya se rendía en la cueva culto a la Virgen.

A destacar

Desde Covadonga parte una carretera que tras unos doce kilómetros alcanza los lagos de Enol y de La Ercina, situados a unos 1.000 metros de altitud.

Antes de llegar es obligado hacer un alto en el mirador de la Reina, a ocho kilómetros del santuario, desde el que se contemplan espectaculares panorámicas de los Picos de Europa.


En detalle

Mucho se ha discutido sobre la batalla de Covadonga, el choque bélico que en el año 722 enfrentó a los musulmanes con el que habría de convertirse en el primer rey de la monarquía asturiana, Don Pelayo. Fuese un encuentro campal en toda regla o una simple escaramuza, los historiadores coinciden en lo fundamental.

Existió una rebelión astur contra el dominio islámico liderada por Pelayo, probablemente un noble godo emparentado con los habitantes de estas montañas, y las tropas invasoras fracasaron en su intento de sofocarla.

Posteriormente, las fuentes cristianas exageraron el número de combatientes islámicos y la magnitud de su derrota, mientras que los cronistas musulmanes quitaron hierro al asunto, afirmando que Pelayo era un asno salvaje y sus seguidores un puñado de infelices, a los que no merecía la pena dedicar mayor atención. No debiera extrañarnos, porque es bien sabido que la primera víctima de la guerra es la verdad.

Santuario rupestre

La imagen de ‘La Santina’.

En cualquier caso, la cueva de Covadonga se convirtió en lugar de culto a la Virgen, que según la tradición se apareció en este lugar a los guerreros cristianos antes de la batalla, y en sepulcro de Don Pelayo. Sin embargo, ya existía en esta caverna un culto a la Virgen anterior al combate.

El rey Alfonso I (739-757) ordenó erigir una capilla en su interior y más avanzada la Edad Media ocupó el lugar un pequeño monasterio benedictino.

En el siglo XVII, el edificio fue ampliado, pero una centuria más tarde un incendio obligó a reconstruirlo totalmente. El templo volvería a quemarse, por lo que la capilla actual data de mediados del siglo XX. La imagen de Nuestra Señora de Covadonga, la Santina, es del siglo XVIII y reemplazó a la de época medieval, destruida por el fuego.

La Cueva Santa está emplazada sobre la laguna formada por la cascada del río Deva, que tiene aquí su lugar de nacimiento. Bajo el salto de agua se encuentra la conocida como Fuente de los Siete Caños. Según la tradición popular, quien beba de sus siete caños se casará en el plazo de un año.

A la cueva se llega subiendo por una escalera de 101 escalones, que algunos peregrinos recorren de rodillas.

Del resto de edificios que forman parte del santuario destaca la colegiata de San Fernando, del siglo XVII, erigida bajo el reinado de Felipe IV. También puede visitarse el Museo del Tesoro de La Santina, que alberga una colección de piezas de orfebrería y ornamentos religiosos.

Monumento neorrománico

La basílica de Nuestra Señora de Covadonga, por su parte, es un aimponente edificación de estilo historicista, en la que dominan los elemntos neorrománicos. Aunque el proyecto original, diseñado por Roberto Frassinelli, incluía cuatro torres, finalmente solo se erigieron las dos que hoy se contemplan. La construcción de este templo, inicviada a principios del siglo XIX no culminaría hasta 1901.

La basílica de Nuestra Señora de Covadonga, una monumental construcción de estilo historicista

Los lagos de Covadonga

El lago Enol, el mayor de los que existen en Picos de Europa.

Desde Covadonga parte una carretera que tras unos doce kilómetros alcanza los lagos de Enol y de La Ercina, situados a unos 1.000 metros de altitud. Antes de llegar es obligado hacer un alto en el mirador de la Reina, a ocho kilómetros del santuario, desde el que se contemplan espectaculares panorámicas de los Picos de Europa. El lago Enol, de origen glaciar, es el mayor de cuantos existen en el Parque Nacional. Su diámetro supera el kilómetro y alcanza una profundidad de 25 metros. Un poco más adelante se encuentra el lago de La Ercina, de tan solo tres metros de profundidad. Desde los lagos parten numerosas rutas de montaña, la más conocida de las cuales es la que conduce al mirador de Ordiales, tras un recorrido de algo más de tres horas que arranca en la vega de Enol. En este mirador está ubicada la tumba de Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, el que fuera uno de los principales impulsores de la creación del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

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