Caravia

Vista aérea de la costa de Caravia

De un vistazo

El concejo de Caravia, emplazado entre el Cantábrico y la sierra del Sueve, es uno de los lugares de Asturias donde se hace más evidente la cercanía entre el mar y la montaña. Son estas tierras de marcado carácter rural y gran valor natural.

A destacar

Las playas de Caravia, enmarcadas por acantilados, son propicias para la práctica de los deportes náuticos. La Espasa, Moracey, La Beciella y el Arenal de Morís son las más recomendables.

 


En detalle

La zona ha estado poblada por el hombre desde el Paleolítico. Fue más tarde un asentamiento astur, como demuestran las valiosas piezas rescatadas del Pico Castro, entre ellas la figura de un asturcón, el caballo autóctono de las tierras altas. En la iglesia de Caravia Baja se conserva la estela romana de Duesos y también existen numerosas huellas del paso de los peregrinos del Camino de Santiago en su ramal costero.

La capital de concejo, Caravia Alta, fue un enclave importante de la ruta jacobea. Allí se levantó un monasterio consagrado al apóstol Santiago y un hospital de peregrinos. El marcado carácter rural de Caravia se manifiesta en las caserías de aldea, los horreos y las tenadas. El concejo tiene también un punto señorial, que se hace visible en las numerosas construcciones de indianos retornados de Las Américas.

Existen tres rutas recomendadas para sacarle el máximo jugo a estas tierras. La del camino Real parte de la playa de La Espasa y llega hasta el Arenal de Morís, pasando por la Beciellla, donde desemboca el río de Los Romeros, en cuya orilla existió un enclave templario y un monasterio. En Duesos arranca la Ruta de Indianos, que continúa por Carrales, donde se alza la iglesia de santiago, que aunque data del siglo XVIII conserva una lápida medieval sobre su puerta de entrada. La siguiente parada antes de finalizar el recorrido en Duyos, es Valle, donde se puede visitar la ermita de Santa Bárbara. Por último, la Ruta de la Forquita es una pista forestal que lleva desde Prado hasta el pico del mismo nombre.

Las playas de Caravia, enmarcadas por acantilados, son propicias para la práctica de los deportes náuticos. La Espasa, Moracey, La Beciella y el Arenal de Morís son las más recomendables.

De la gastronomía tradicional del concejo es obligado mencionar las fabes, preparadas con andaricas o con jabalí, la boroña preñada, el pulpo con patatines y los mariscos. En cuanto a las fiestas, las más señaladas son las de Santiago, en Caravia Baja (del 30 de junio al 3 de julio), La Consolación, en Caravia Alta (del 2 al 4 y del 8 al 10 de septiembre) y la de San Juan, en ambas localidades (24 de junio).

La sierra del Sueve, al fondo, domina el paisaje del concejo.

El Fito, un deleite para la vista

Para disfrutar de una impagable panorámica del Cantábrico hay que subir al mirador del Fito. La carretera de acceso es empinada y sinuosa, pero lo que nos aguarda merece la pena. Desde el mirador se contempla toda la costa comprendida entre Llanes y Villaviciosa (en los días despejados, incluso más allá). Estos montes, cubiertos de hayas, robles, castaños y eucaliptos de repoblación, son ideales para el senderismo.

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